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jueves, 11 de junio de 2009

Tesis sobre la Imaginación

Estudiantes:
Aquí las tesis que estuvimos platicando en clase, algunas que todavía no revisábamos, leánlas, reflexionenlas y comenten por escrito.

"1. La imaginación es una actividad temporal orientada fundamentalmente al porvenir.
2. La imaginación es una función que puede trabajar en dirección centrífuga; esto es, su movimiento intencional enriquece la vinculación del sujeto con la exterioridad.
3. La imaginación hace posible la creación de símbolos figurativos que representan –sustantivamente- conceptos abstractos, sin correlato empírico.
4. La imaginación enriquece los procesos de reflexión.
5. La imaginación irrumpe como actividad epistémica fundamental en las posturas críticas en la filosofía occidental.
6. La imaginación puede actuar como una propulsora de la razón.
7. La Imaginación es una función psíquica de mediación.
8. La imaginación puede mediar entre sensibilidad y entendimiento.
9. La imaginación puede mediar entre voluntad y razón.
10. La imaginación participa en los diversos procesos de afectividad.
11. La imaginación es una función de figuración.
12. La imaginación es una función intencional.
13. La imaginación puede crear su propio orden.
14. La imaginación pone su objeto.
15. La imaginación pone su objeto inmediatamente.
16. La imaginación es una función de síntesis.
17. La imaginación es una función temporal y utópica.
18. La imaginación potencializa la temporalidad del hombre.
19. La imaginación hace posible la identidad.
20. La imaginación es una función de liberación.
21. La función de la imaginación implica necesariamente negación, (crítica).
Por lo que:
La imaginación es una función de identificación-vinculación.
La imaginación es una función erótica.
Imaginación es transgresión.
La imaginación es una función ética
Nos encontramos ante un término multívoco que corresponde adecuadamente a la pluralidad de sus funciones, ámbitos y posibilidades, por lo que la imaginación tiene una unidad múltiple y compleja.
La imaginación es ambigua.
La imaginación es sustitución.
La imaginación es sugestiva.
La imaginación es paradójica.
La imaginación es dialéctica.
La imaginación es agónica: Si la razón es inevitablemente desgarrada entre su impulso y su límite (Kant); si la conciencia deviene en un momento de desdicha (Hegel) ; la imaginación – agónica en cuanto su actividad implica lucha, combate entre sus contradicciones- paradójicamente es protagonista de la unidad. La imaginación logra curar la herida, cerrar el desgarramiento, vislumbrar unidad y totalidad. Transgrediendo todos los límites, en un esfuerzo supremo, tiende vínculos hasta proponer la trama de la totalidad."

Filosofía de la imaginación, Maria Noel Lapoujade, Siglo XXI, México, 1988, pp. 240-255.

lunes, 8 de junio de 2009

Guía Grupo 403

Preguntas mínimas guía para exámenes anteriores de los que habrá segunda vuelta:
1. ¿Qué es la filosofía?
2. ¿Qué es el diálogo?
3. Identificar textos estéticos de literarios, sociológicos, científicos, históricos, religiosos.
4. ¿Qué es un argumento?, ¿qué son las premisas?
5. ¿Qué es la ética?
6. ¿Qué es el relativismo y qué el determinismo?
7. ¿Qué estudia la Estética?
8. ¿Quién y cuando acuñó el termino Estética?
9. Según el diccionario de Abbagnano ¿qué es el arte para Platón, Aristóteles, Varrón, Marciano Capella y Tomás de Aquino?
10. En la antigua Grecia no se entendía el arte como ahora, las raices estimológicas tekné y poiesis ¿qué significan?
11. ¿Cuál es la diferencia entre artes liberales y serviles?
12. ¿Cómo definirías el arte?
13. ¿Qué es una experiencia estética?, ¿cuál es la diferencia con una experiencia meramente agradable?
14. ¿Qué es una categoría estética?
15. Identificar a que se refieren las categorías: Bello, Feo, Gracioso, Rídiculo, Cómico, Trágico, Sagrado, Profano, Sublime, Grotesco, Siniestro, Erótico.

Y para el que viene:
16. Identificar los conceptos: Icono, Símbolo, Semiótica, Hermenéutica, Cubismo, Surrealismo, Futurismo, Dadaísmo, Muralismo, Vanguardias.
17. ¿Cuál es la función del arte?
18. ¿Cuál es la diferencia entre artes y ciencias?, ¿Tienen algún punto de coincidencia?
19. Identificar algunas clasificaciones de las artes.
20. ¿A qué se refiere la denominación Bellas Artes, cuando surgió esta noción?
20. ¿Qué es la imaginación y qué función tiene en el juicio estético?
21. ¿Qué es la posmodernidad?
22. ¿Cómo influyen los medios de comunicación en la actualidad en la creación y recepción de las artes?

domingo, 17 de agosto de 2008

Los horrores del arte contemporáneo, Regina Galindo (Réplica21, 2 de julio, 2006)

A continuación un texto que me parece interesante para la reflexión sobre el arte en la actualidad.


Está entendido que necesitamos del arte, no sólo para entretenernos o distraernos de las actividades cotidianas, sino porque el mismo proceso artístico resulta fundamental para interpretar el mundo y, según algunos, para cambiarlo.
El arte, visto desde un sentido meramente práctico, nos sirve para narrar el pasado, para evidenciar y retratar la sociedad, sus aciertos y contradicciones y denunciar aquello que atenta contra los principios y valores universales. Sin embargo el arte también ha sido un medio de manipulación y aleccionamiento y, en muchos casos, la bandera de grandes instituciones que controlan y dominan los movimientos artísticos para conveniencia de ciertos círculos que atentan el poder social y económico.
René Huyghe dijo, por allá del año de 1969, que el "deber del arte implica que conserve la capacidad de juzgar, de determinar lo que viene de una reacción impulsiva, acabada, y lo que se adapta a ella de una manera fecunda a fin de asegurar al futuro su marcha constante." Sin embargo reconocemos también que el artista tiene el derecho de echar a volar su imaginación, incluso debe hacerlo, de forma que le permita retratar selectivamente la realidad; el artista distorsiona lo que percibe del mundo, calculada y abiertamente, con el fin de darnos nuevas perspectivas que no salen espontánea o naturalmente del mundo material.
Teóricamente no es difícil estar de acuerdo en lo anterior, quizá nadie pone en duda la función subversiva y reveladora del arte; el problema es cuando esta subversión se manifiesta materialmente en una obra. Veamos el caso de Santiago Sierra, uno de los artistas más polémicos de los últimos años. Sus obras han tratado sobre temas como la prostitución, la inmigración, la pobreza, el racismo, la violencia o la guerra en lugares en los que su significado conlleva un mensaje reveladoramente confrontativo. En marzo de este año presentó en la localidad de Pulheim (Stommeln, Alemania) una pieza titulada 245 metros cúbicos, donde convirtió una sinagoga en una cámara de gas. Colocó una serie de mangueras que canalizaban, a través de las ventanas, las emisiones de gas de los tubos de escape de seis coches situados en el exterior del edificio. Los visitantes debían entrar provistos de máscaras antigás y acompañados por un bombero.
Santiago tuvo que clausurar anticipadamente la muestra debido a la polémica generada. La intención de Sierra según comentaron los diarios de la localidad era "honrar la memoria de los judíos asesinados masivamente" a través de un "trabajo contra la banalización de la memoria del Holocausto". Pero la polémica llegó hasta altos niveles, Stephan J. Kramer, secretario ejecutivo del Consejo Central Judío de Alemania, declaró que la pieza "era un insulto a las victimas" y una "baja acción que rebasó los limites de lo aceptable", cuestionando "¿porqué debemos provocar a las víctimas y no a los victimarios?". Poco después Sierra realizó la acción Los Castigados en la ciudad de Frankfurt, donde contrató a un grupo de alemanes nacidos antes de 1939, a los que les pidió que se colocaran en nueve sitios distintos de la ciudad alemana, mirando a la pared, en actitud sumisa y en silencio total; el sentimiento de la culpa alemana estaba presente de nuevo en este trabajo.
Quizá el fondo de toda esta polémica estriba desde donde se interpreta una obra y no desde donde se conceptualiza. Mientras Sierra manifiesta que su trabajo refleja una crítica sobre cuestiones relacionadas con el capitalismo, las leyes del mercado, la violencia y su dramático reflejo en la sociedad actual. Otros consideran que el artista "utiliza" las miserias ajenas para su propio beneficio; declarando que no es posible denunciar la explotación, explotando él mismo a las víctimas. Donde contratar a gente para desarrollar las acciones sitúa a estas personas en un plano paralelo al real. Generando una jerarquía clara donde hay un dominador y un dominado que produce un sentimiento de violencia. Pero ¿es la pieza en sí violenta o es una simple muestra de ella? ¿es porque el artista no es en sí la víctima (no es judío, no es pobre, no es una mujer mancillada...) y por ende no tiene derecho de denunciar el horror o manifestar su indignación?, ¿acaso sólo los judíos, los pobres o las prostitutas son los que tienen derecho a manifestarse de manera provocativa contra el horror de la violencia?
Un caso similar podrían ser algunas de las piezas que la artista mexicana Teresa Margolles ha presentado; Obras como La tumba portátil, un bloque de hormigón en cuyo interior está atrapado un feto humano o acciones como embarrar una pared con grasa humana obtenida de operaciones de liposucción o vaporizar dentro de una galería, el agua con la que fueron lavados cadáveres humanos en la morgue para que los visitantes la respiren; han creado una gran controversia en los espectadores y críticos de arte; las expresiones de los visitantes al enterarse del material utilizado van desde dar un par de pasos atrás con expresión de asco hasta quienes acarician o acercan su nariz a la pared. Margolles hace patente que su intención es mostrar que el contacto con la materia viva, con los residuos del ser y la "periferia" del cuerpo, buscan un acercamiento con el cuerpo que desaparece/permanece, por efecto de una manipulación intencionada. Sin embargo en muchos casos hay "algo" que parece no terminar de convencernos, que algo de esa "incomodidad" o "asco" que nos produce su trabajo nos deja de manifiesto que no hemos terminado de definir cuando una pieza es arte y cuando no.
El horror como experiencia estética
Eugenio Trías sostiene, en su espléndido ensayo "Lo Bello y lo Siniestro" (España 1986), que lo siniestro constituye la condición y límite de lo bello. Según el filósofo español, lo siniestro nos remite a una revelación de aquello que debe permanecer oculto. Exponer lo que no debemos ver es una transgresión y una confrontación. Hacer público lo que debe ser privado (secreto) es siniestro, pero si se nos muestra de una forma "velada o diluida" nos puede llevar a una experiencia estética.
Quizá unos de los grandes maestros de la "revelación velada" de estos horrores es Francis Bacon. En los cuerpos desfigurados y mutilados que componen su obra, así como en esos rostros en el límite de la desaparición, no podemos dejar de evocar lo siniestro. Según Bacon, no es posible comprender nada en un retrato o una crucifixión, sino sólo sentir . El artista insistía en que sólo quiso construir imágenes y en que con ellas no quería decir realmente nada, no pretendió crear un arte trágico, ni quería que su obra fuese "interpretada"; esto es posible solamente si entendemos que lo que hay que comprender no es la obra en sí o al artista, sino a nosotros mismos, lo que hay que "interpretar" son nuestros propios sentimientos y experiencias que la obra nos provoca. Trías sugiere que el artista contemporáneo se enfrenta a la difícil tarea de revelar lo siniestro de manera cada vez más manifiesta. El artista hoy se encuentra justo en el borde de la "revelación pura" y el reto es no cruzar esa línea en la que su obra deja de provocar una experiencia estética y se convierte en algo grotesco que es rechazado con horror y asco.
Una fotografía mostrada en un periódico amarillista que acompaña la historia de un homosexual que asesinó a su pareja, cortó su cuerpo en pedazos y devoró parte de ellos, nos produce un malestar profundo y un rechazo inmediato; sin embargo el cuadro de Goya de Zeus devorando a sus hijos nos parece una "obra maestra". Trías sostiene que "una de las condiciones estéticas que hacen que una obra sea bella es su capacidad por revelar y a la vez esconder lo siniestro". El video de Teresa Margolles donde muestra una secuencia de imágenes de una joven: primero, sonriente y bella, luego, violada y asesinada, podría no diferenciarse mucho de las fotografías que publica la prensa de escándalos policíacos y hay quien opina que abusar del arte para denunciar la violencia y miseria de modo tan burdo y comercial, es ocultar la tragedia real.
Ciertamente el arte, a través de la historia, ha fungido su papel revelador con airosos aciertos. Según Arnold Hauser, las obras de arte son provocaciones con las cuales polemizamos aún cuando no podamos explicarlas. Las interpretamos de acuerdo con nuestras propias finalidades y aspiraciones y les trasladamos un sentido cuyo origen está en nuestras formas de vida y hábitos mentales. De ser esto cierto, tanto Sierra, como Margolles han realizado un espléndido trabajo, sin embargo no dejan de ser cuestionables.
Me parece que uno de los factores que intervienen en esta controversia es la "autenticidad" que el artista manifiesta a través de su trabajo. Podemos decir que en muchos casos, la obra de arte habla más del artista que del tema que la conceptualiza y esto hace necesario saber y conocer el entorno y vida del artista para poder asimilar su trabajo. Pongo como ejemplo la obra del fotógrafo madrileño David Nebreda. Nacido en 1952, los 19 años de edad le diagnosticaron una esquizofrenia paranoide, que lo llevó a varias clínicas psiquiátricas. Años más tarde habiendo abandonado de manera voluntaria las terapias y tratamientos, decide dedicarse a la fotografía. Encerrado en su casa durante 20 años, sin tener contacto con la sociedad, se ha torturado continuamente con quemaduras, pinchazos, cortadas y llagas. Sometiéndose a dietas extremas y flagelaciones, su trabajo es una colección de autorretratos que simplemente muestran las consecuencias de estas auto-torturas. A pesar de que el trabajo de Nebreda provoca en muchos espectadores —al igual que la obra de Margolles— repudio y asco; en este caso hay una diferencia crucial, no sólo son reales las quemaduras en el pecho y las perforaciones del escroto y prepucio, sino que es el propio cuerpo del artista el que estamos viendo, él es la víctima y el victimario. Nebreda baja al abismo más oscuro de sí mismo y es él quien asume el riesgo; ante esto, no hay nadie que se atreva a poner en duda la autenticidad de su obra, manifestada como un intento por expresar su mundo esquizofrénico, indescifrable para los demás. Un psicólogo que lo atendió manifestó que "es necesario recordar que la obra de Nebreda es producto de su inseparable anormalidad mental y es por eso por lo que su fotografía resulta tan sincera".
Esto nos hace regresar a una de las preguntas iniciales ¿acaso sólo las víctimas tienen derecho a manifestar de forma auténtica el repudio a los horrores de este mundo?. Casi de manera inmediata pienso que la respuesta es "no", pero entonces ¿porqué será que consideramos más "sincera" la obra de Nebreda que las acciones de Sierra?.
Pienso en aquel célebre ensayo de Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproducción técnica (Frankfurt, 1936), que sigue siendo un punto de referencia fundamental en la teoría del arte contemporáneo. Benjamin define puntualmente el concepto de aura contenido en las piezas artísticas, pero más allá de esta conocida teoría, habla también sobre una tercera dimensión en la experiencia estética. Este tercer régimen, subraya Benjamin, caracterizado por la cosificación y el fetichismo en la experiencia estética, provoca una confusión entre el actor y el instrumento, entre el ser humano y la cosa. En este caso el filósofo alemán se referiría específicamente a la acción cinematográfica, al momento en que el actor de cine se "cosifica" no sólo en su capacidad de trabajo, sino también con su cuerpo, su piel y sus entrañas. Transformando al artista en una marca que le garantiza su valor como mercancía.
Este es otro de los puntos clave de estas grandes controversias, el arte contemporáneo puede poner en tela de juicio su credibilidad cultural, ética y social, pero ciertamente no compromete su valor comercial. Lo cierto es que no solamente hacemos un juicio de una obra por la apreciación de su valor artístico, sino que hay que reconocer que si la obra está valuada en dólares constantes y sonantes, la percepción e interpretación de la misma, será diferente. Al parecer lo que más molesta de algunas acciones de Sierra no es que contrate a un grupo de prostitutas que se dejarán tatuar en pago a una línea de cocaína. Lo que estorba es que el artista obtendrá varios miles de euros por la pieza. Quizá no es tan brutal que Teresa Margolles muestre un video en denuncia de los terribles asesinatos de cientos de mujeres en Ciudad Juárez, lo que nos disturba es que el video será vendido por su galería a coleccionistas y museos que lo que menos les interesa es el contenido social de la pieza.
En principio me parece fundamental abandonar la idea de que la transgresión es en sí misma una manifestación artística. Deshollar cadáveres, masticar carne cruda, introducir objetos punzantes y lacerar el cuerpo no es de por sí "arte", pero pareciera como lo plantea el crítico italiano Mario Perinola, que actualmente el juicio estético ha sido alterado, pues "ya no es estéticamente interesante lo que complace a la opinión pública, sino lo que la irrita y la escandaliza".